Se necesita un pueblo entero para educar a un niño.
Así empezaba
la mañana de ayer una charla-conferencia cuyas perspectivas eran si el
contenido iba a caer o no en el examen y el objetivo era coger el mayor número
de datos posibles para la posterior elaboración de un estudio etnográfico para
la clase de métodos de observación sistemática aplicados a Educación Infantil.
Hablo de Comunidades de
Aprendizaje, un proyecto que me ha ayudado a despertar de nuevo en mí
aquellos motivos por los cuales decidí elegir esta carrera y así dedicarme al
mundo de la enseñanza, alcanzando un nivel de emoción mayor según transcurría
la misma.
Desde el primer momento en que comenzamos a tratar los contenidos
impuestos en la guía docente, con respecto a las diversas asignaturas de mi
carrera como futura maestra de Educación Infantil, se ha señalado la
importancia de la familia en la escuela, el establecer pautas de colaboración
entre familia-escuela al tratarse de un elemento imprescindible para conseguir
el desarrollo integral y completo del niño/a. Pero, ¿dónde está esa conexión?
mi idea - y realidad - de esa participación entre las familias y el ámbito
escolar se encontraba en la mera asistencia a reuniones las cuales eran citadas
por el tutor de un grupo de alumnos y tan solo se realizaban llamadas al hogar
familiar del sujeto para avisar de una situación inadecuada o desventajosa por
parte del mismo. No obstante, esta idea ha cambiado en el momento que cayó en
mis manos un documento sobre una apuesta por la igualdad educativa de nombre
"Comunidades de Aprendizaje”, que resumiendo, se trata de un proyecto de
transformación de centros educativos para superar el fracaso escolar y eliminar
los conflictos con los que nos encontramos día a día en las aulas. ¿Cómo lo hacen? Pues su metodología se
centra en la creación de grupos interactivos, donde el diálogo igualitario es
un esfuerzo común para lograr la igualdad educativa de todas las alumnas y
alumnos, involucrando por supuesto a las familias de estos. ¿De qué modo? Invitando a cualquier
miembro del entorno familiar del niño a participar de manera voluntaria en su
educación dentro del aula, no fuera de ella, apostando por una igualdad
educativa en el marco de la sociedad de la información que elimine las situaciones
de desigualdad por las que pasan muchas personas a pesar de vivir en una era “moderna”
y “liberal”. Este método es muy efectivo, ninguno de los componentes de los dos
colegios ha mencionado alguna desventaja propia del mismo, sino que sus
conclusiones eran bastante gratificantes. ¿Acaso
no queremos este modelo de educación para nuestros hijos e hijas? ¿A qué
esperamos entonces?
Al terminar
dicha charla se abrió un turno de dudas y preguntas por si algo no nos había
quedado claro o queríamos matizar algún aspecto; dada mi emoción por todo lo
que aquellas personas me habían transmitido con su proyecto, no tuve la manera
de intervenir ya que ninguna duda se asomaba por mi cabeza, pero mientras veía
el telediario vino a mi mente aquella pregunta que no se me había ocurrido
antes. ¿Cómo se aplican las TIC? Uno de los colegios señalaba la creación de
cinco comisiones mixtas, de las cuales una de ellas estaba orientada a las TIC,
pero, ¿cómo se integran las nuevas tecnologías, por ejemplo, en los grupos interactivos? Es
imprescindible y fundamental que si realmente queremos una sociedad que dé
respuesta a las necesidades del alumnado del siglo XXI apliquemos este tipo de
herramientas y qué mejor que en los grupos interactivos: a parte de su familia,
también va a estar rodeado de ordenadores, iPads, etc. Los niños y niñas
necesitan que la familia participe y colabore con la escuela pero también
necesita tener contacto con los instrumentos que forman parte de su vida
actual, aprovechando para educarlos en el buen uso de los mismos y qué mejor que
en presencia de los voluntarios ya que todos aprendemos de todos.
Bajo mi
punto de vista, lo mejor de Comunidades de Aprendizaje es que no apuesta por la
transformación de un sistema educativo que suponga un alto coste económico,
sino que con lo que se tiene se puede. Eso sí, es imprescindible la ayuda y
participación de todas aquellas personas que quieran mejorar el sistema
aportando su pequeño - pero grande - granito de arena. Además me ha parecido fascinante
que se integre tan eficazmente al alumnado con necesidades educativas especiales,
mejorando su aprendizaje al trabajar en grupo y sus habilidades sociales.
Entonces... ¿qué educación esperas para tus hijos e hijas?
¡¡Fomentemos una Educación colaboradora en comunidad!!
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