"A mí me gusta mucho el día de carnaval"
La escuela, un lugar muy importante en el que los niños/as, desde los tres años de edad, convivirán un largo tiempo de sus vidas y en el que un equipo de profesionales se encargarán de la elaboración de una serie de conocimientos y valores para que cada sujeto desarrolle de forma íntegra y completa su personalidad, un objetivo utópico, un ideal que espero algún día se llegue a conseguir.
¿Utopía? Exactamente. Yo creo que el maestro/a, desde la Educación Infantil, no es consciente de que la presencia del curriculum oculto en las aulas es excesivamente alto; expresamos ideas, valores, sentimientos, emociones que inconscientemente se quedan grabados en la memoria de los más pequeños/as. Es tan grande nuestra responsabilidad como guías en el aprendizaje de estos niños/as, que en ocasiones olvidamos que dicho aprendizaje no se basa simplemente en la mera transmisión de conocimientos, sino que es un concepto mucho más amplio. Debemos preparar a nuestros/as alumnos/as para que sean capaces de convivir en una sociedad real, presente, una sociedad que todavía posee rasgos de machismo, sexismo, homofobia, que están ahí, por eso no deben tratarse como temas tabú, alejados, temas que no tienen nada que ver con ellos/as, que no son de su incumbencia, que son demasiado pequeños/as para entenderlo. ¿De verdad es así?
Nuestro mayor reto como educadores/as (en mi caso, como futura educadora) para conseguir la coeducación en las aulas de infantil, especialmente: la relación y colaboración familia-escuela. Es muy importante porque estos niños/as llegan a la escuela previamente "educados" por sus familiares, cada niño/a llega a la escuela con conocimientos más o menos avanzados o desarrollados, con una serie de valores, ideas que difieren entre cada uno de ellos/as. Y de ahí que el establecimiento de unas pautas de colaboración y cooperación entre la familia y la escuela sea tan necesario. De mucho vale que en la escuela se intente modelar, fabricar, guiar al niño/a hacia un proceso de enseñanza-aprendizaje que después cuando llegue a casa se encuentre contrariado.
A raíz de toda esta serie de problemas que para mí, como futura educadora, pueden darse en las actuales aulas de educación, se encuentra también el problema del famoso concepto de integración. Se habla de integración en las aulas, de dar respuestas a las diferencias y dificultades de ciertos niños/as, de atenderlos, de darles la educación que se merecen, una educación igualitaria, sin prejuicios. ¿Realmente esto se consigue? ¿No sería mejor hablar de inclusión en lugar de integración? ¿Somos conscientes de esto?
¿Podremos conseguirlo? Por supuesto. La clave está en abrir la mente, en adoptar una actitud de tolerancia y aceptación por todas las diferencias que existen en el ser humano, todas aquellas diferencias que nos hacen seres especiales, únicos, y que nada tiene que ver con "superioridad" de unas razas con otras, ni de unos tipos de personas con otras.
Aquí os dejo un vídeo titulado "Vestido nuevo", creado por Sergi Pérez, el cual define con una frase "Quería mostrar desde un punto de vista amable un tema que para muchos/as es algo negativo". Espero que os guste y os haga reflexionar sobre la importancia que tiene la educación en nuestras vidas y que tan poca importancia, desgraciadamente, se le propicia.
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