La educación musical también forma parte de la etapa formativa de cada persona.
¿Por qué rechazarla en lugar de trabajar con ella?
La música y, con ella, las ARTES fomentan la creatividad e imaginación de cada uno/a de nosotros/as, sobre todo, si se educa desde las edades más tempranas. Es una herramienta mucho más útil que "aprenderse" de memoria las tablas de multiplicar.
Si la música es un elemento que nos rodea constantemente, lo queramos o no, y que además es atractivo para nosotros/as... ¿por qué no educarlo? ¿por qué no integrarlo y trabajar con él? El aprendizaje sería mucho más productivo que por la vía tradicional. ¡¡Que estamos en el siglo XXI!! Creo que todavía gente no se ha percatado de ello.
¿QUÉ PENSÁIS VOSOTROS/AS?
A raíz de este debate, os propongo que veáis un flashmob que realizó un grupo de más de 100 personas pertenecientes a la Orquesta Sinfónica del Vallès y los colors Lieder y Amics de l'Òpera y la Coral Belles Arts en Barcelona, por parte del Banco Sabadell.
Lo que se trata es captar la atención de las personas hacia la música clásica, aquella música que nos parece tan "rollazo" y que no nos gusta y que quitamos cuando nos sale en la emisoria de radio. Aquella por la que nos da pereza ir a los teatros y auditorios para contemplarla, por lo que últimamente tienen escasez de audiencia. Y si es así. ¿Por qué no la sacamos a la calle mejor? Si el problema no es la música sino el contexto en el que se recrea, ¿qué sería mejor que cambiara? Como se expresa en el cuento "Por cuatro esquinitas de nada" que puse en mi post anterior... ¿es cuadradito quien tiene que cambiar, o es la puerta? Ahí lo dejo.
¡Que lo disfrutéis!
"El niño/a no es una botella que hay que llenar, sino un fuego que es preciso encender". (Los niños del coro).
Hoy he dado "fin" a una etapa muy importante y muy especial para mí (tanto profesional como personalmente): las prácticas en el colegio.
Aunque dos meses no es un periodo de tiempo muy extenso, ha sido más que suficiente para darme cuenta de que me encanta lo que estoy estudiando y valgo para ello, pese a los errores que he podido llegar (y pueda llegar) a tener debido a mi falta de experiencia (y, en parte, también formación) en cuanto a la actuación en un aula con 24 niños/as, y aunque la situación actual esté en contra de las nuevas generaciones que vamos a salir al mundo laboral dentro de poco, lucharé por lo que estoy haciendo cueste lo que me cueste, con pasión, esfuerzo e ilusión día tras día. Porque todo esfuerzo, tiene su recompensa. Y nadie dijo que esa recompensa sería fácil de alcanzar.
Ha sido un placer compartir esta maravillosa experiencia con mis otros/as compañeros/as de la Facultad de Educación, con todos/as los profesores/as y, sobre todo, con los niños/as. Con el periodo de rotación que realizamos al comienzo de las prácticas, he visitado diversas clases del segundo ciclo Infantil y los tres ciclos de Primaria, y de cada una de ellas me llevo algo muy especial, cierta ternura, alegría y felicidad por saber que estoy colaborando, aunque sea aportando mi pequeño granito de arena, en la educación de estos/as pequeños/as personajitos/as tan fantásticos/as :)
Me quedo con un buen sabor de boca, porque sé que he hecho bien mi trabajo. Me he esforzado un montón para conseguir que mis pequeños/as aprendieran algo de mí, que disfrutaran, hacerles feliz a la vez que aprenden. Y lo he hecho encantada. Pero creo que la que más ha aprendido he sido yo de todos/as ellos/as.
Igualmente agradecer a mi maestra y a la orientadora por haber sido una parte más en mi proceso de formación, ya que he aprendido mucho también con ellas y todo ello lo tendré en cuenta en todo momento.
Pero estas palabras no son un adiós, sino un hasta pronto, porque siempre que tenga algo de tiempo libre o quiera compartir algo con ellos/as, iré a visitarles y que me saquen una sonrisa.
Hace prácticamente dos meses que esperaba ansiosa comenzar el periodo de prácticas en el colegio, aquello con lo que todo estudiante de la Facultad de Educación sueña desde el primer año, salir de la teoría que tanto nos abruma durante los dos primeros años. Algunos/as piensan que toda la teoría no nos sirve para nada, se aprende en el aula. Pero yo creo que se equivocan. Todo camino tiene piedras, unas nos gustan más que otras, unas son más grandes y la caída es más dolorosa, pero al final está la meta... y queramos o no, las piedras han formado parte de nuestro recorrido.
Todas las personas que conozco me hablan de las prácticas y no hay nada que se salga de lo maravilloso y espectacular. Es como presentarte a un examen: da igual que te digan lo fácil que ha sido, siempre te quedará la duda hasta que uno/a misma/a no lo compruebe.
He de decir que ya he sido capaz de comprobarlo, y con los más y los menos, he conseguido superar este primer periodo de forma gratamente satisfactoria. No hay mayor satisfacción que contribuir, aunque sea con un pequeño granito de arena, en la educación de unos/as pequeños/as los/as cuales están en nuestras manos ... los guiamos hacia un futuro que no sabremos qué les deparará, pese a la grave situación en la que nos encontramos ahora, merece la pena seguir luchando por aquellos/as que vienen detrás de nosotros/as y van a disfrutar de este mundo. Y la educación es una de las cosas más bonitas que podemos encontrar en él.
Como comentaba anteriormente, hay gente que me comenta que no entiende por qué tenemos que estudiar las asignaturas que actualmente estudiamos en la carrera, si eso luego no nos sirve para nada, si donde se aprende realmente es en el aula, luego tantas teorías y tantos autores no nos aportan nada. Pero yo me pongo a pensar y estoy segura de que hace más o menos tres años, recién llegada en la facultad, no pensaba las mismas cosas que pienso ahora, no era capaz de reflexionar sobre los temas que me rondan en la cabeza, no era capaz de explicarme como me explico ahora. Y este trabajo no es solo mío. Gracias a personas que me han enseñado lo mejor que han sabido, han contribuido a que mi interés por mejorar cada día se vea incrementado.
Yo soy de las personas que considera que trabajar la competencia emocional desde la Educación Infantil es sumamente importante, y en especial, hay una asignatura en estos tres años de carrera con la que he disfrutado y aprendido un montón. Hace unos días realicé mi segunda sesión en el colegio y decidí trabajar la competencia emocional a través de un cuento que descubrí gracias a esta asignatura. El cuento se llama "Por cuatro esquinitas de nada" de Jérôme Ruilier, y la verdad es que no me imaginaba que tuviera tan buenos resultados. Los niños/as estuvieron encantados/as. Hicimos varias actividades a partir del contenido que conlleva su lectura y creo que aprendimos mucho, tanto ellos/as como yo.
En este colegio, aparte de colaborar en mi clase, estoy realizando una pequeña aportación (junto con otra compañera) a la orientadora del centro. Nos propuso trabajar la competencia emocional y la fonología en niños/as desde los 3 años. La orientadora nos dio las pautas y elaboramos varios elementos (como rimas, adivinanzas, o canciones) para realizar materiales que servirán al profesorado. Nos centramos, sobre todo, en la competencia emocional y detallamos la tarea con base al cuento de Jérôme Ruilier. Aparte de crear material, nos proponemos dejar constado por escrito el planteamiento educativo y las actividades que se podrían hacer en Educación Infantil para que puedan servir de ayuda al profesorado, porque que seamos prácticos/as no significa que alguien con más años de experiencia no pueda aprender de nosotros/as.
Para que se vea algo de la iniciativa, cuelgo un vídeo que he elaborado a partir de fotos extraídas del cuento expuesto en material goma eva: